Mantenimiento

Influencia del mantenimiento en las fábricas de azúcar y alcohol

¿Por qué son tan importantes los sensores en línea para las fábricas de azúcar y alcohol?

El sector azucarero y del alcohol desempeña un papel crucial en la economía brasileña, impulsando la producción de azúcar, etanol y bioenergía. En un mercado cada vez más competitivo, las plantas se esfuerzan constantemente por optimizar sus procesos para aumentar la eficiencia y la rentabilidad. En este contexto, el mantenimiento se perfila como un factor estratégico, capaz de influir directamente en la producción, los costes y los ingresos de las plantas.

Una planta de azúcar y alcohol cuenta con numerosos activos de nivel de criticidad A, que, por definición, son aquellos equipos esenciales para el proceso de producción y que presentan un alto riesgo para la seguridad o un impacto financiero en caso de fallo; por lo general, se trata de equipos que pertenecen a los siguientes sectores: 

  • Molino o difusor
  • Calderas
  • Generación de energía 

Estos activos son costosos, ya que pueden alcanzar varias decenas de millones de reales, lo que acaba haciendo inviable la adopción de estrategias que prevean disponer de equipos de reserva para su posible sustitución en caso de avería. 

Por lo tanto, es fundamental que los equipos sean muy fiables y que no se produzcan averías inesperadas durante las cosechas. 

La campaña de la planta es otro factor importante que hay que tener en cuenta en este estudio. En general, la campaña de una planta en la región centro-sur de Brasil dura aproximadamente ocho meses, y suele comenzar en abril y terminar en noviembre. La campaña es necesaria por motivos climáticos y naturales relacionados con la planta de la caña de azúcar, así como por cuestiones logísticas. 

La caña de azúcar alcanza su máxima productividad en los meses de septiembre y octubre, siendo el ATR (azúcares totales recuperables) el indicador más utilizado para cuantificar su productividad. A continuación se presenta el ATR a lo largo de toda la cosecha de 2024, según el informe quincenal de Única.

Como se puede observar en el gráfico anterior, el ATR al inicio de la cosecha es más bajo, alcanza sus valores máximos entre los meses de septiembre y octubre, y vuelve a descender al final de la cosecha. 

 

El ATR medio del gráfico anterior es de 138, el máximo es de 160 y, al final de la cosecha, desciende hasta 123. 

 

El ATR es un indicador muy importante para las plantas azucareras, ya que es el que proporciona información sobre la cantidad de azúcar o etanol que se obtendrá a partir de una tonelada de caña molida. 

 

¿Y qué relación tiene todo esto con la disponibilidad de la industria? 

 

La industria azucarera debe procesar la caña de azúcar cosechada en un plazo máximo de 72 horas, ya que, pasado ese tiempo, la caña comienza a pudrirse, pierde los azúcares que contiene y ya no es apta para la molienda industrial. 

 

Si se produce una avería en un equipo crítico que detiene el molino, esto significa que, durante un tiempo determinado, la caña no se procesará y que, automáticamente, la cosecha de esa planta se prolongará, es decir, aumentará su volumen. Por ejemplo, si una planta con una capacidad de molienda de 20 000 toneladas al día sufre una avería y permanece parada durante 12 horas, esto significa que no ha molido 10 000 toneladas durante ese periodo y que, automáticamente, habrá 10 000 toneladas pendientes de moler al final de la campaña. 

 

Como hemos visto en el gráfico del ATR, moler la caña al final de la cosecha es extremadamente perjudicial desde el punto de vista de la rentabilidad para la empresa, ya que supone una pérdida de rentabilidad del 10 % (si comparamos el ATR medio con el ATR de final de cosecha) y del 22 % (si comparamos el ATR máximo con el ATR de final de cosecha). En otras palabras, esto significa que si esa parada de 12 horas se produjera en los meses de junio o julio, la pérdida sería de aproximadamente un 10 %, y si la parada se produjera en los meses de septiembre u octubre, la pérdida superaría el 20 %. 

 

¿Y cuál es el impacto económico de todo esto? 

 

En términos generales, 1 kg de ATR produce aproximadamente 0,90 kg de azúcar y aproximadamente 0,57 litros de etanol. 

 

Las plantas también cuentan con una combinación de producción de azúcar y etanol, es decir, no pueden producir azúcar al 100 %, por lo que una parte de su molienda se destina a la producción de azúcar y otra a la producción de etanol. 

 

La venta de azúcar suele fijarse por saco de 50 kg, cuyo precio medio en marzo de 2025 es de 140,00 R$ por saco de 50 kg, mientras que el litro de etanol cuesta 2,80 R$ por litro.

 

En el ejemplo de la parada de 12 horas que supuso un retraso en la molienda de 10 000 toneladas, teniendo en cuenta una mezcla de producción del 55 % de azúcar y el 45 % de etanol, los ingresos estimados de la planta, considerando esta variación del ATR, serían: 

  • Ingresos (ATR máximo) – 1,625 millones de reales
  • Ingresos (ATR medio) – 1 409 millones de reales
  • Ingresos (ATR al final de la campaña) – 1 260 millones de reales 

 

Por lo tanto, el impacto financiero de esta parada no planificada supone una pérdida de ingresos de unos 150 000,00 R$ si tenemos en cuenta que se produjo en meses de productividad normal, y de 365 000,00 R$ si tenemos en cuenta que se produjo en meses de máxima productividad. 

 

Evitar una parada de 12 horas durante toda la cosecha gracias a la monitorización en línea de la vibración y la temperatura supone un coste muy bajo; por otra parte, ese dinero que la planta ha dejado de ingresar cubre por completo la inversión en nuestra tecnología.